Cada año, miles de hombres con cáncer de próstata se someten a biopsias para que sus médicos puedan comprender mejor la progresión y la naturaleza de su enfermedad. Éstas proporcionan información vital, a veces salvadora de vidas, pero el investigador John Lewis sabe que dicha prueba es difícil, al igual que lo es pedirle a alguien que se la realice.
“Actualmente, la mejor manera de obtener información es a través de una biopsia, que consiste en empujar 12 agujas a través de un órgano del tamaño de una nuez. Como se puede imaginar, es un procedimiento muy incómodo e invasivo“, afirma Lewis, jefe de investigación en cáncer de próstata en la Universidad de Alberta (U de A), en Canadá, y miembro del Instituto de Investigación sobre Cáncer del Norte de Alberta.
“Los pacientes con cáncer de próstata de bajo grado pueden decidir no recibir tratamiento y en su lugar monitorear la enfermedad, pero el monitoreo usualmente implica una biopsia anual, más o menos. Muchas personas optan por la cirugía en lugar de hacerse más biopsias. Claramente es algo que necesitamos mejorar“, añadió.
Ahora, una nueva innovación a cargo de la citada universidad promete hacer tales mejoras, a través de un procedimiento relativamente indoloro. Un estudio publicado en la revista Cancer Research describe el uso de ultrasonido dirigido junto con partículas llamadas “nanogotas” para la detección mejorada de biomarcadores de cáncer en la sangre. El equipo de investigación, liderado por Lewis y por Roger Zemp, utilizó la técnica sobre tumores para liberar vesículas extracelulares en el torrente sanguíneo, dándoles grandes cantidades de material genético para analizar a partir de una pequeña muestra de sangre.
“Con un poco de energía de ultrasonido, las nanogotas cambian de fase a microburbujas. Esto es importante ya que el ultrasonido puede realmente oscilar estas microburbujas“, destacó Zemp, profesor de ingeniería en la U de A. “Las microburbujas absorben la energía del ultrasonido y luego actúan como ‘guantes de box’ para perforar las células tumorales y acabar con la pequeñas vesículas“.
“Eso nos llevó a detectar algunos genes que eran indicativos de la agresividad del tumor, lo que es potencialmente muy poderoso, pues se puede obtener una caracterización genética del tumor, pero haciéndola de forma relativamente no invasiva“, agregó.
No obstante Robert Paproski, primer autor del estudio y asociado de investigación, quien trabaja con Roger Zemp en la Facultad de Ingeniería, dijo que por separado, el ultrasonido y las nanogotas tuvieron muy poco efecto.
“Pero cuando añadimos los dos juntos tuvieron un efecto muy grande, que nos permite detectar aproximadamente 100 veces más vesículas de las que normalmente estarían allí, que son específicas del tumor“.
Los investigadores subrayan que la técnica es tan precisa como el uso de agujas en una biopsia, donde el ultrasonido es capaz de darles información sobre partes específicas de un tumor. También mencionaron que la información genética se puede utilizar para la medicina personalizada —ayudar a los médicos a saber si el tumor de un paciente posee una mutación específica que les permitiría determinar cuáles medicamentos funcionarían mejor para el tratamiento—.
El equipo está avanzando con estrategias para enriquecer aún más la población de vesículas clave liberadas en el torrente sanguíneo a través de esta técnica, centrándose en los biomarcadores que son de mayor importancia. Lewis cree que el trabajo puede progresar rápidamente hacia ensayos clínicos, y de ahí a las aplicaciones del mundo real, gracias a la accesibilidad de la tecnología.
“Los sistemas de ultrasonido focalizado ya se utilizan en la clínica, debido a que las microburbujas ya se usan en la clínica, así que creo que el paso de esto a la clínica es relativamente sencillo“, concluyó el experto.

Publicar un comentario