Lula, que pasó buena parte del día en el instituto que lleva su nombre, en Sao Paulo, se trasladó a la sede del sindicato tras conocer la decisión del juez Sergio Moro, que ordenó su ingreso en prisión en un plazo que expira mañana viernes a las 20.00 GMT.
El ex mandatario está acompañado por su sucesora, la ex presidenta Dilma Rousseff, y varios dirigentes del PT, que han convocado un acto en ese mismo sindicato para hoy mismo, en respaldo a su líder.
Lula aún no se ha pronunciado sobre el dictamen de Moro, pero dirigentes del PT han condenado con dureza la decisión.
La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, consideró que la orden de Moro “reedita los tiempos de la dictadura” en Brasil y constituye “una violencia sin precedentes en nuestra historia democrática”, en un mensaje divulgado en las redes sociales.
Lula, el líder más popular del país, fue condenado por corrupción a nueve años de cárcel en primera instancia supuestamente por haber recibido un apartamento en la playa a cambio de favorecer a una constructora en la adjudicación de contratos públicos.
La condena luego fue ampliada a doce años por un tribunal superior que hoy ordenó la ejecución de la sentencia y permitió a Moro emitir el mandato de prisión.
La decisión del tribunal fue anunciada después de que el Supremo negó este miércoles un “habeas corpus” intentado por la defensa del expresidente, que le habría librado al menos temporalmente de la cárcel, mientras tramitaban unas apelaciones que le restan en cortes superiores.
Según un oficio dictado por el juez Sergio Moro, responsable del caso en primera instancia, Lula debe presentarse antes de las 17.00 hora local (20.00 GMT) del viernes en Curitiba, y en caso contrario será buscado por las autoridades.
Lula todavía está conversando con sus abogados sobre los pasos a seguir, pero anticipó a sus aliados que la decisión de Moro fue “arbitraria” y que, por lo tanto, está reevaluando su entrega voluntaria a la policía.

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