SANTO DOMINGO. En la actualidad los
seres humanos no pueden pasar ni cinco minutos sin mirar el celular, un
reportaje de la revista Cosmopolitan México, refleja que, el 80% de los
usuarios de ese país lo usa mientras ve la televisión y casi 65 millones de
personas accede regularmente a Internet.
La publicación destaca que los
smartphones representan 50% de los teléfonos móviles en México y, según
algunos estudios, son tocados un poco más de 10 veces por hora, lo que,
quitando las ocho de sueño, nos da una cifra que supera las 160 veces al día.
En la actualidad es normal ver un grupo
familiar o de amigos sentados comiendo, y al mismo tiempo revisando su celular
o durando un largo rato sin emitir ni una sola palabra.
La revista destaca que el móvil roba
toda nuestra atención y nos está pasando factura: llegan los tecnoachaques.
Los médicos incorporaron en sus diagnósticos dolencias 2.0; te contamos las
más frecuentes dadas a conocer por el medio azteca.
Tecnoestrés
La necesidad de estar conectada todo el
tiempo puede derivar en un trastorno (cada día más frecuente; afecta a una de
cada tres personas), conocido como tecnoestrés o estrés tecnológico.
Buscas, observas, lees, guardas,
organizas y generas información continuamente. No importa si te encuentras de
vacaciones, fuera de la oficina o vas de camino al gimnasio.
El smartphone ha hecho que tengas todo
en tu mano (hasta correo electrónico), por lo que es importante desconectarlo.
Esta situación puede conducir a una sensación de ansiedad, estrés y
nerviosismo que puede pasarnos factura.
Además, hay otro caso de estrés 2.0,
se da cuando todo evoluciona antes que tú. Este desorden aparece en modo de
frustración y miedo a no saber adaptarte.
Nomofobia
“Y si me mandan un WhatsApp importante?
¿No tener acceso a mi Instagram mientras ‘disfruto’ de un trago con mis amigas?
¿No leer lo que sale en Twitter ni saber qué es tendencia?”.
La adicción del siglo XXI se llama
nomofobia y no es otra cosa que el miedo irracional a salir de casa sin el
teléfono celular. Al igual que llevarlo contigo y quedarte sin batería. ¿Te
suena? Según la plataforma Descontect@, este término es un trastorno que
sufre, sin saberlo, 77% de la población.
Datos como el que nos da Rastreator
(76.4% de los usuarios reconoce que mirar el cel es lo primero que hace cuando
se levanta o lo último antes de acostarse) son garantía de ello. Ansiedad,
depresión, inseguridad, taquicardia o dolores de cabeza son algunos de sus
síntomas.
Y paradójicamente también el
aislamiento, ya que la nomofobia puede derivar en sufrir phubbing (apunta esta
palabra), que consiste en ignorar a quienes nos acompañan, pero prestar más
atención al smartphone.
El síndrome de Google
¿Rememoras la última vez que tomaste
papel y pluma para hacer una división? Entonces, mejor no hablamos de las
raíces cuadradas. ¿Memorizar un suceso histórico pudiendo buscarlo en la red?
¿Aprenderte un número de teléfono? Si se apaga tu celular, que no te pidan ni
uno.
Abusar de la ‘memoria externa’ que nos
da nuestro teléfono ha conseguido, de acuerdo con una investigación de la
psicóloga Betsy Sparrow, profesora adjunta de la Universidad de Columbia en
Nueva York, que retengamos cada vez menos información.
El estudio sugiere que la población ha
comenzado a utilizar Internet como su “banco personal de datos”. ¿La parte
positiva? Que cada vez somos más hábiles para encontrarlos.
Apnea del Whatsapp
Otra de las adicciones que ya está́
tipificando como tal y que los médicos diagnostican es la de apnea del
WhatsApp. Los psicólogos la definen como la ansiedad que genera en nuestro
cerebro la consulta compulsiva de mensajes.
Para entendernos, entre los usuarios de
esta aplicación (¿quién la usará?) se genera un alto nivel de dependencia a
la recepción y envío de mensajes. No tenerlos genera un estado de alteración
psicológica que provoca ansiedad.
Para los pacientes de esta tecnopatía
estar un rato, una mañana o, en el peor de los casos, un día sin esta app
genera un estado de inestabilidad o inseguridad emocional. El grado de
dependencia y adicción puede originar tal ansiedad que cuando no existe
comunicación se genera desánimo y frustración.
Síndrome de la
llamada imaginaria
“Juraría que ha sonado mi teléfono”.
Te acercas, lo miras y nada. No existe llamada perdida. ¿Te ha pasado alguna
vez? Es el denominado Síndrome de la Llamada Imaginaria y, aunque lo veas un
poco excesivo, según la consultora TechHive, 70% de los usuarios ha tenido
esta sensación.
Otra de las caras que muestra esta
dolencia es cuando, con el teléfono en versión mute (sin sonido) oyes su
vibración sin que haya notificaciones que te reclamen. Su nombre es todavía
más extravagante: el Síndrome de la Vibración Fantasma. ¿Nunca te ha
parecido que estaba vibrando tu móvil y al sacarlo de tu bolsa no había nada?
El cerebro se acostumbra a encontrarse
atento a tu smartphone, por lo que cualquier impulso de nuestro cuerpo lo
asocia rápidamente a un aviso del dispositivo.






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